Destierro a la deriva

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 Imagina mezclar la serie “vikingos” con “los pilares de la tierra”  en la Galicia medieval y tendrás una idea aproximada de lo que trata este libro.

A finales del siglo X d.c, unos súbditos del  rey  de Noruega, recién convertido al cristianismo, son condenados por éste a un peligroso peregrinaje en Jakobsland (Galicia) para purgar sus delitos de sangre. Entre ellos, un pescador un tanto fracasado pero de buen corazón y su hermana, una “skjaldmö” (doncellas escuderas) o también podría decirse una valkiria, una guerrera y sus hijos junto con el escaldo de la corte como cronista oficial de la epopeya para dar fe y registro de todo el viaje. Por circunstancias del mismo, se ven obligados a desembarcar en una playa de la costa norte gallega, siendo   acogidos en una ermita, donde recibirán la ayuda de una peculiar moza, a la que el resto del pueblo considera algo así como una meiga aunque es más bien una “sanadoira”, con la que comenzarán la aventura.

 El estilo me recuerda mucho al de Ken Follet, con un desarrollo argumental que abarca bastante conceptos tanto temporales como históricos y unos personajes a los que el lector va conociendo desde que aparecen en la historia hasta que se van desarrollando queriéndolos u odiándolos. Una historia de amor dentro de otras historias entrelazadas entre sí,  en una talentosa combinación de magia y realidad. Se trata, en suma, de una original contraposición de culturas, los últimos estertores de unos vikingos ya muy influenciados por el cristianismo pero que aún mantienen su esencia de “hombres del Norte” con respecto a una sociedad gallega fuertemente cristianizada pero que aún conserva pese a todo y como hoy en día, aspectos de su ancestral cultura celta.

 Después de investigar un poco, porque tenía bastante curiosidad, supongo que el título, “Manzana de Invierno” hace referencia a  dos conceptos de ambas culturas, por una parte, el manzano, uno de los árboles más importantes para los celtas, símbolo de la inmortalidad, representación de la pureza y de la perfección y por otro al mito vikingo de las manzanas de Idunn que daban la juventud y la inmortalidad a los dioses combinándolo todo mediante  el “kennigar” una metáfora que usaban los escaldos en sus poemas lo cuál resulta algo bastante ingenioso y original.

Una historia para disfrutar y para aprender.

4 respuestas a “Destierro a la deriva

  1. Heroína Escarlata 29 noviembre, 2015 / 12:22 pm

    ¿Has cambiado el formato de tu página? ¿Cómo se le da a ‘Me gusta’? En cualquier caso, interesante entrada 😛

    Le gusta a 1 persona

  2. Aureliano Rocamora 29 noviembre, 2015 / 12:52 pm

    Sí, así me gusta más, creo que lo del me gusta ya está arreglado. Debí desmarcar alguna cosa cuando estaba configurándolo 😉

    Me gusta

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