Concurso Independiente. VOTAR participante 2


 

Resultado de imagen de paul allen american psycho

 A Paul Allen le mola el  oscuro relato  del participante número 2  y por eso le da su “ME GUSTA”  más emotivo antes de su estimado colega Patrick le sorprenda clavándole un hacha en la cabeza.

Participante número 2:

Votar participante número 2

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Concurso Independiente. Votar Participante 1


El señor Peláez y familia, devotos seguidores del culto Roberspierriano al Ser Supremo, experto en el escabroso tema de las gomas que borran boli y poseedor de una de las mayores colecciones jamás conocidas sobre la discografía completa y autografiada de “Los Pecos”  solicitan un “Me Gusta” para el relato del /la participante número 1 del concurso Independiente sobre las vicisitudes y sordideces de una joven que descubre una verdad que siempre había sospechado de sí misma. Su reacción tras la lectura del mismo es más que evidente!!!.

Participen!!!!.

Pinchen en el enlace si se atreven y voten por el/la participante 1:

Votar concursante número 1

Microrrelato de mierda nivel Dios!!!!


 

Os voy a contar la historia de Jimmy “Ojetefino” Cardosa de la 54 con Moonwalker, el tío era un hijo de puta de mucho cuidado.
Le metimos 40 balas cuando el tío salía del Carrefour. ¿Sabéis lo que hizo? Se llevo a la zorrita de “Big George” al motel que tiene en el desierto. El tío se fue allí y se metió en al habitación del motel con la rubia y se vaciaron todo el minibar, se trincaron hasta el “Beffeater”, que hay que estar como una puta cabra para beber eso. El tío después cogió todos los botellines los puso en fila, cogió todas las tapitas de los botellines los puso al lado de los botellines, fue al baño, se limpió las manos, se las secó bien y cuando volvió cogió cada uno de los botellines los puso debajo del grifo y empezó a rellenar cada uno de los botellines.
Hay que estar como una puuuuta cabra para hacerle eso a “Big George”. Si es que hay veces que la bala te busca a ti y otras tú buscas a la bala.”

Carl y Vinny. La Hora Chanante

El pollavieja


 

Se consideraba un intelectual de izquierdas aunque era más bien un viejo aburguesado y conservador que odiaba todo lo que tuviese que ver con la juventud pese a todo, tenía un blog en el que volcaba sus iras y frustraciones mientras escuchaba Finlandia de Sibelius en el “Little Bohemia”, una decadente cafetería en la que sólo se aventuraban a entrar los más mediocres y hediondos fracasados. Su nuevo ardid consistía en utilizar la escasa audiencia de su blog  de mierda para promocionar la que sería la obra cumbre de la literatura contemporánea, su última novela.
Se trataba de un inefable relato inconexo y aburrido falto de enigmas, romances y muertes titulado “Agujeritos de acero” sobre la primera persona no brasileña en viajar atrás en el tiempo y según sus planes le otorgaría la inmortalidad. El helado invierno de la senectud siempre guardaba bajo su dura superficie ciertas semillas de primavera, esperanzas que aún resistían al contacto con la realidad. Aquello era lo más desolador ya que a medida que avanzaba en su periplo vital iba dejando atrás la seguridad de todo lo que conocía para enfrentarse a la verdadera existencia compleja, contradictoria y poliédrica sujeta a la decadencia, la entropía y la muerte.
Aquella promoción era su último intento para escapar de su final y en el fondo de su ser estaba convencido de que no le serviría de nada. El idealismo de su juventud se había ido marchitando lentamente hasta dar paso a un resentimiento vengativo. Aquel día había vuelto a recibir una nota, caligrafía elegante y papel gramado aunque no lograba identificar su autoría, desde hacía un mes encontraba cada semana en su buzón uno de aquellos mensajes cuyo contenido era siempre el mismo: “Nadie te recordará”. Aquello estaba comenzando a afectar a su débil salud mental ya que por mucho que indagaba no lograba descubrir el por qué y el quién referido a quellas notas que siempre repetían el mismo mensaje excepto aquella última que rezaba: “Que nunca nadie te diga como acabar la historia, solo tú lo sabes…”.
El viejo borracho y amargado en el que se había convertido parecía ser reprendido por el joven idealista que fuera antaño reclamando salud para rebelarse y decencia para mantener la rebelión. Hasta aquel momento de su vida, había regido su existencia por tres sencillas premisas que jamás le habían fallado: Que cada uno haga lo que le salga de la pija; O follamos todos o la puta al río; más amigos que gorrinos pero la realidad que tanto temía se había vuelto insoportable y él no sabía como acabar su historia. Aquellas inexplicables notas tenían razón, no podía escapar de la jaula del lenguaje. Nadie lo recordaría.

Confesiones de un bastardo


 

 

Ya tengo la antología “confesiones de un bastardo” de Maximilian Sinn. No me lo merecía en absoluto porque no gané el concurso que Paula de Grey organizó, ni tan siquiera creo haber quedado entre los 10 primeros participantes pero parece que al bueno de Maximilian le llegó a la patata mi relato y decidió dotar al concurso de un premio especial para pí así que sólo puedo agradecerle el detalle y a Paula por organizarlo tan bien.
Me hace mucha ilusión tenerlo!!, muchas gracias!!!

Microrrelato de mierda


 

Características:

  1. Contar con menos de 150 palabras aunque si tiene un poco menos o un poco más no pasa nada es más bien una condición necesaria y suficiente.
  2. Presentar un contenido preferentemente absurdo y que no aporte absolutamente nada al osado lector que se atreva con él.
  3. Incluír la expresión “hijo de puta” o similar.
  4. Añadir una imagen que no tenga absolutamente nada que ver con el microrrelato de mierda para distraer la atención de la escasa calidad literaria del mismo.

Ejemplo de mierda:

Buenas tardes señoras y señores hijos de puta todos. Esta es la breve historia de un idiota, un pobre imbécil cuyo mayor talento consistía en introducirse un dedo en el culo y hacerse el muerto. Su vida entera había sido un prólogo irrelevante de la nada como si durante un breve instante proverbial se hubiera escapado del tiempo hacia ninguna parte y entonces, en aquel confín, pudo comprender que el éxito y no la grandeza es el único Dios al que sirve el mundo entero, claro que era una conclusión un tanto atrevida para alguien que aún creía que el bidé servía para lavarse los pies.

Aquellos valientes que se atrevan  con un microrrelato de mierda harán el ridículo de forma inapelable pero no habrán perdido el tiempo puesto que ése es un  de sus principales objetivos.

Angst


Espero que Lord Alce disculpe mi atrevimiento por haber tenido la osadía de cambiar sutilmente su magnífico relato “Tras las líneas” pero no he podido resistirme.   Aquí dejo el enlace original:

https://lordalceblog.wordpress.com/2017/05/19/tras-las-lineas/

Gunter, ¿Has oído eso? —Joachim hizo la pregunta cuando estaba encendiendo un cigarrillo, parecía asustado y un veterano como él no solía inmutarse por casi nada. Una llama se alzó en la oscuridad desafiando al viento  y una profunda calada pareció templar sus nervios.

—Yo no oigo nada —respondí con  desinterés mientras me recolocaba las trinchas con la munición y cambiaba el peso de un pie a otro para intentar disimular el malestar por llevar tanto tiempo de pie.

-Exacto, nada y eso me pone nervioso- respondió mientras daba otra larga calada a su cigarrillo- En Latvia no había silencio… no como aquí…

 En aquella torre de vigilancia, Joachim miraba sin ver hacia más allá del terreno aplanado y vacío que rodeaba el perímetro de Chelmno, intentando rasgar las tinieblas de la noche sin luna. Se vislumbraba el destello de la enorme hoguera con la que se eliminaban los cadáveres, en el interior del bosque. Los rusos estaban a punto de tomar Varsovia y el alto mando parecía empezar a ponerse nervioso, por fortuna, el viento no soplaba en nuestra dirección, así que no nos llegaba el hedor.

Tras permanecer un instante paralizado, como si estuviera aterrorizado  Joachim tiró el cigarrillo y apuntó su fusil hacia la oscuridad. Instintivamente, giré el potente reflector para iluminar la zona a la que apuntaba.

De repente, se echó hacia atrás. El fusil cayó al suelo, sobresaltándome. Joachim aferraba la barandilla tembloroso, el rostro convertido en una máscara de pavor absoluto.

—¡Joachim! —dije, zarandeándole—. ¿Qué ocurre? ¿Qué pasa? —Estaba dándome miedo, porque no sabía qué podía haber asustado tanto a mi compañero, alguien que había estado en los “Einsatzkommando  Lange” no se impresionaba así por nada.

No respondía.

Estaba paralizado.

Cargué la MG-42 y apunté hacia el círculo proyectado en el oscuro suelo por el reflector, un charco de luz blanca, un foco que iluminó una escena impía en una obra blasfema y nauseabunda.

Disparé por reflejo,  ráfagas cortas, Trrrr-Trr-Trrrrr ,  Trrrr-Trr-Trrrrr   y cada vez que apretaba el gatillo la detonación ilumaba la oscuridad que nos rodeaba mientras barría la zona que seguía iluminando el foco hasta que agoté la munición. Silencio. Nada de este mundo habría podido sobrebivir. La MG echaba humo y el olor a pólvora nos rodeaba. Joachim temblaba ostensiblemente por el sonido que hacía su equipo. A cien metros la otra torre de vigilancia apuntaba su foco hacia esa zona mientras sonaba la sirena de alarma y se escuchaban los ladridos de los perros acercarse. Fugazmente me pareció ver algo, una forma entre las sombras. Apunté  rápidamente el foco hacia aquel lugar y pude verlo.

Lieber Himmel!!!- susurró Joachim, que estaba viendo lo mismo.

La criatura, un monstruo que andaba sobre dos patas pellejudas, cubierta de pelo negruzco en el que aparecían calvas mostrando una piel purulenta, un torso esquelético y cabeza similar a la de un perro deforme y gigantesco nos miraba con  una  frialdad  demoníaca sin que el destello de luz pareciera molestarle, aprovechó para huir a la seguridad del bosque, dejando caer lo que había estado royendo con fruición.

El brazo, un brazo humano, quedó tendido en el círculo de luz, después ya sólo hubo silencio.

 

Concurso confesiones de un bastardo


 

Ojito con el acróstico del participante número 26 y al relato del número 25 porque van a por el libraco de la promesa literaria austríaca que sigue los pasos de Rilke, Zweig o Kafka, (que no era austríaco pero casi) !!!, iniban sus músculos puboccígeos y sus esfínteres anales por la emoción generada y dénle un “me gusta”.

 

http://pauladegrei.com/2017/05/06/concurso-confesiones-de-un-bastardo-participante-26/

http://pauladegrei.com/2017/05/05/concurso-confesiones-de-un-bastardo-participante-25/

 

Confesiones de un bastardo


Imagen relacionada

El mago Magín se sintió tan profundamente conmovido por el relato del participante número 23 y 24 que decidió darle su “me gusta” particular y cuando le pregunté  inocentemente quién iba a ganar el concurso me dijo que la única forma de saberlo era mediante un acertijo que desembocaba en en una de sus depravaciones ya que dijo que el nivel era muy alto y le resultaba difícil vislumbrarlo.

 

https://pauladegrei.com/2017/05/03/concurso-confesiones-de-un-bastardo-participante-23/

https://pauladegrei.com/2017/05/04/concurso-confesiones-de-un-bastardo-participante-24/