Los pseudónimos de las hermanas Brontë


Currer, Ellis y Acton Bell fueron los pseudónimos que eligieron las hermanas Brontë para publicar su obra conjunta de poemas y así conservar su anonimato. Eran nombres ambiguos y cuyas iniciales coincidían con los nombres de pila de las tres hermanas.

El hecho de publicar con pseudónimos se debía a que las hermanas pretendían seguir adelante con sus vidas sin ser tachadas de “indecentes” por la sociedad victoriana y para que los críticos no se ensañasen con ellas siendo juzgadas sólo como mujeres y no como autoras.

Emily eligió Ellis porque era un nombre muy familiar para los vecinos de Haworth.

Charlotte eligió Currer por Miss Frances Mary Richardson Currer, una de las primeras mujeres coleccionistas de libros de Europa.

Anne eligió Acton por Eliza Acton, poetisa y escritora de un libro de cocina titulado: Modern cookery for private families publicado en 1845.

El apellido Bell fue tomado del coadjutor de Patrick Brontë, Arthur Bell Nichols, que había comenzado trabajar como ayudante del reverendo Brontë en 1845 y que acabaría casándose con Charlotte.

Nichols en 1854

Becaria en llamas en clave de rapsodia bohemia


«Por lo visto, todos los animales heridos se reconocen, de cualquier especie»

Auri Lizundia, Capitulo III. Becaria en llamas

«Qué extraordinaria es, qué inaccesible. Hiere como hieren las rosas, aunque no con la espina como han dicho tantos. La rosa hiere siempre con su rosa y el desgarro es el de la espina, pero a menudo es una herida de mera belleza, sólo fuego de belleza»

Aniara, 19. Harry Marteson

I.

Marchemos hacia ese mar de fuego

no estás sola bajo la lluvia fría

Si buscas la chispa que prenda las llamas

Aquí tienes tu primera cerilla

II.

No te rindas en desiertos interiores

Ni permitas que la llama se consuma

Aunque el tiempo reabra tus heridas

No estás sola bajo la lluvia fría

III.

Hiere como hieren las rosas

Que no sólo hieren con sus espinas

Hiere con su belleza que es fuego de belleza

Hiere con su mirada y su rebeldía

IV.

Hiere con su fuego y melancolía

Hiere con su nobleza y decepciones

Hiere con su gracia y sus lágrimas

Hiere con su tristeza y su valentía

V.

Hiere floreciendo en el abismo

Hiere con sus sombras oscuras

Hiere con sus gritos de silencio

Hiere con su dolor y su vacío

VI.

Hiere con su fuego deslumbrante

mar resplandeciente e inextinguible

Luz altiva que desgarra el alma

Igual que la carne sus espinas

VII.

Hiere como hieren las rosas

Que no sólo hieren con sus espinas

Hiere con su belleza que es fuego de belleza

Hiere con su sonrisa y su poesía

VIII.

Porque aunque la tormenta arrecie

Y el tiempo reabra tus heridas

Ese fuego, que es fuego de belleza

Seguirá ardiendo en ti.

IX.

Y aunque la luz parezca apagarse

Devorada por la bestia del olvido

Al herir como hieren las rosas

Ese fuego jamás será destruido

X.

Marchemos, marchemos hacia ese mar de fuego

Sin temor a la rosa y sus espinas

Marchemos, marchemos hacia ese mar de fuego

Somos una comunidad de cerillas.

In flanders Fields


Durante la Primera Guerra Mundial, el teniente coronel John McRae, médico canadiense, escribió el poema “En los campos de Flandes” inspirado por la muerte de uno de sus alumnos en 1915 que se convertiría en uno de los más populares poemas durante la contienda en referencia a una antigua costumbre de relacionar las amapolas con la guerra puesto que estas flores solían aparecer en muchos campos de batalla tras los conflictos convirtiéndose en el símbolo de los caídos en combate. El día del aniversario del fin de la Gran Guerra, el 11 de noviembre, los británicos se colocan una amapola de papel en solapas y pelo para recordar. En Francia se celebra algo similar en Julio, en la región del Somme arrojando amapolas en el inmenso cráter que dejó una mina al estallar al amanecer del 1 de julio de 1916.

El color de la cascaruja


«La actitud heróica es el privilegio y la condena de los desintegrados, de los fracasados»

Cioran. En las cimas de la deseperación

Recuerdo que me encontraba con mis dos colegas colgando clase en el jardín del instituto como siempre pidiéndoles que me tiraran del dedo sin mucho éxito. Manteníamos una de esas discusiones intrascendentes que suelen acabar en violentos enfrentamientos como los de las cenas navideñas en los que siempre hay alguien al que le rompen una vértebra y dos dientes.

Yo quería estudiar cirugía ectoplásmica en la Carlos III porque se había hecho indispensable para salvar las no vidas de los soldados fantasma en las guerras dimensionales contra los hombres-bicho cucucuchús y el doctor Amesgaiztoa, mi vecino cirujano ectoplásmico, me había convencido afirmando que se ganaba viruta y que sus pacientes siempre salían adelante, al menos un cuarenta por ciento de ellos pero puede que aquel día algo cambiase o, al menos, algo empezase a cambiar. Recuerdo que todo transcurría entre risas tontas y ventosidades mal disimuladas.

Tras una serie de elucubraciones densas de erudición, la conclusión que sacaba Tommy al respecto era irrefutable. La peli más homoerótica que había era Top Gun o tal vez Entrevista con el vampiro pero yo no le prestaba atención ya que lo hacía como un poeta que se hundía ahogándose en las profundidades de su propio cuñadismo. El silencio de su acento sobrio destruía el despertar, como el soñador que vive de abstracciones en ese amor imposible por las puertas calientes. Como un gemido en las brumas del tiempo, como la galanura de Jordi Mollá interpretando a un libertino bogotano, como darle la vuelta al calcetín que contiene el Universo. Decidí buscar en yiutuif a Carlitos el bailador mexicano hasta que topé por casualidad con el video de un podcast cultural llamado «El color de la cascaruja» en el que estaban leyendo microrrelatos que les enviaba la audiencia para Halloween. Ya habían leído uno de un humancé soviético que alunizó y se devoró a sí mismo y tras terminar una diatriba algo petetesca sobre cómo se reían los lacedemonios acompañada de un chiste demasiado proustiano e impropio de un caballero sobre queso Rochefort leyeron uno que se titulaba: Ay que te pillo.

Días después, descubrí algo que me afectó en aquella época convulsa. El doctor Amesgaiztoa lo había abandonado todo para participar en Master Cheff con lo que perdí toda esperanza y decidí meterme a estudiar derecho. Era como la vela que muere devorada por el insaciable apetito de su amante en un chármant poème d´amour; como la realidad que muere devorada en un mundo ficticio justo ante le passage des thermophyles y las palabras lo hacen presa de la fe. La Comédie humain.

Enfermos de lo efímero y lo precario, la pasión se vuelve mediocridad y la ambigüedad nos hace cómplices de toda la trampa entregándonos a la culpa, destruyéndonos. Tan cierto como que la sangre tiene cobre y Drácula era rumano.

Mis deseos, preñados de optimismo, quedaron sumidos en silencios de forma que no había ilusión a pesar de que todo era azul y sensible a la alquimia de los sentidos; sumida en una pereza trágica, efímera e intangible. En ese tant pis, que diría algún cuñao con nociones básicas de francés, que te lleva a ser desesperadamente consciente de ti misma, desesperadamente sexy.

Becaria en llamas. Opinión subjetiva en clave de fabulación especulativa


«Por lo visto, todos los animales heridos se reconocen, de cualquier especie»

Auri Lizundia, Capitulo III. Becaria en llamas

«O te subes al carro o tendrás que empujarlo. Ni me subí ni lo empujé. Me senté en la cuneta y alrededor de mí, a su debido tiempo, brotaron amapolas»

Gloria Fuertes.

Auri Lizundia, Capítulo XVI. Becaria en llamas

Si yo fuera A.R seguramente empezaría esta reseñita guapa con una cita de Perogrullo para demostrar, con ese estilo pedante y paternalista tan personal que no es un inculto, mediocre y patético personaje con ínfulas intelectualoides que cita a Baudrillard pero me temo que es demasiado tonto y vago como para tomarse la molestia por eso recurre a mí. Yo sólo soy su becario, el que le escribe la mayor parte de las entradas en este blog, en el Zuiter y también los relatos para las antologías a las que se presenta (sin mucho éxito porque entonces se me emociona y luego es peor para mí).

En realidad A.R sólo lee literatura fantástica-juvenil o romántico-juvenil y la Pronto así que no creo que llegue a ver esto. Me toca un poco la moral que me exija reseñitas guapas a nivel de 1º de E.S.O porque si no no las entiende además de pagarme sólo con bolsitas de ketchup y, a veces, si hay suerte, con carajillos de Baileys. Como ahora está viendo Sálvame o no sé que mierda y no me da el coñazo voy a aprovechar para escribir ésta.

Resumen:

Una historia que nos permite no conocer una cultura, pero sí ver una realidad social desde fuera sin necesidad de visitar supermercados o cementerios y que empaticemos con ella. Un viaje de héroe o más bien de heroína, en el que los arquetipos son tristes porque son reales, los villanos no tienen carisma y decepcionan y los umbrales se cruzan con un empujoncito. Como en la Ley de Murphy si algo puede pasar pasará. Al fin y al cabo, esto es antropología literaria y en palabras del señor Wilde: «La realidad es muy extraña, tan extraña que supera a la ficción»

Palabras clave:

Drogas subvencionadas por la Seguridad Social, thrash metal y hardcore punk euskaldún, interpretaciones de interpretaciones, litros de café, call for bars, un cuaderno de campo, kit de supervivencia, treinta y seis quilos de «ajuar», jueves sin padres, Messenger, SMS, miradas de medusa, un correo incendiario, rincones de fumar y de proxenetismo intelectual.

El kit de supervivencia del becario en llamas meus: Cepilliño de dientes, pasta, toallitas húmedas, desodorante roll-on y algunos condones (aunque A,R pina menos que Clay Jensen)

1. Metodología:

Metodología para hacer reseñitas guapas fuera del contexto fantástico juvenil y romántico juvenil en plan: «No le doy más estrellas porque no se puede»… joder, este libro es oro puro…

2. Marco teórico:

2.1. Sinopsis más o menos acertada:

Auri era una morena guapa y alta que sonreía poco pero cuando lo hacía era capaz de hacerlo con la mirada, sólo necesitaba sonreir para gustar. Era maravillosa al natural pero se quería muy poco, solía llevar las gafas sucias y el moño caído y contabilizaba su tiempo en cigarrillos. No era tonta, decía las cosas claras, tenía mucho carácter y no se achicaba frente a nada pero estaba rota y andaba por la cuerda floja de la salud mental. Era como un animal herido y no conviene enfrentarse con un animal herido.

Auri, la mítica eskuisa rikiña que se cruspe los pitis doblados y priva como un anano de Tolkien que cuando se cosca del pierkal en la Universidad le da baixón pero en vez de irse hacer jabón a la aldea la jicha se pone en plan Aurora en la Reconquista meus y monta un Proyecto Mayhem de becarios que se caga la perra .

Padecía los abusos y la precariedad en su entorno universitario además del sexismo, el paternalismo, el machismo y la condescendencia de toda mujer que quería hacer carrera académica hasta que se convirtió en la chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, al menos con una cerilla. Era una becaria en llamas en busca de una comunidad de cerillas y sólo necesitaba una chispa.

Meus, va a ser que el carajillo de Baileys era de garrafón…

2.2. Estilo y lenguaje. Fabulación especulativa y un toque gótico Millennial

«Si la sociología es la hermana fea del derecho, ¿qué es la antropolgía en esa ecuación?…»

El estilo en esta novela es algo a destacar. Es como los Rolling, va directa a vena. La descripción realmente gráfica de ciertas situaciones consecuencia de una salud mental puesta al límite, el capítulo XV resulta de una crudeza brutal en este aspecto y el capítulo XXI me enamoró. Cierto toque de realismo mágico ya que hay tres objetos que interactúan entre ellos y luego con los personajes humanos en plan Toy Story y toque gótico-millennial (sí gótico) adaptado a esa clave de fabulación especulativa que Nerea, una compañera de fatigas de la autora, explica en el prólogo, por ese análisis de la personalidad humana, sus pasiones y sus luchas internas; una heroína en situación límite que actúa de forma visceral y hace dos «Eminem»; interés por la cultura popular con multitud de referencias cinematográficas, literarias y a comics tanto implícitas como explícitas; conflicto con la autoridad; ambiente opresivo e interés en dar voz a los desfavorecidos por abusos de poder.

«idealizar el sacrificio previo para conseguir el sueño anhelado» Cap XIX

Utilización de SMS, Mesenger para introducir diálogos y tramas

Tono Transgresor y subersivo

El lenguaje es muy directo y coloquial con un toque muy éuscaro.

2.3. El narrador

Leer la historia de una antropóloga escrita por un cuaderno de anillas resulta sorprendente pero lo que te deja picuet es que lo haga mucho mejor que mucha peña humana (incluido el becario en llamas que suscribe).

El becario en flames que suscribe al escuchar que A.R quiere que le haga reseñitas guapas de género fantástico juvenil o romántico juvenil

Monius, que así se llama nuestro narrador nos cuenta la historia, o más bien las vicisitudes y sordideces de su humana, Auri, desde su punto de vista como una ventana por la que vemos lo que él ve y oímos lo que él oye a lo largo de unos meses (de septiembre a mayo) en los que Auri organiza congresos, es víctima de chantajes para que le firmen los papeles de la beca; da clases fantasma en la uni, ejerce de taxista para profesores suecos, saca llaves de los aros de un llavero (esto es cierto, no me lo invento yo), sufre los diferentes tipos de castas universitarias, trabaja de becaria y escribe la tesis. Todo esto le produce «un poco» de estrés que se manifiesta en el combo autodestructivo (no dormir, fumar y beber) hasta que nuestra protagonista hace catacroker y Monius decide intervenir junto a bata y cámara, los otros «objertos de investigación» de los compañeros de piso de Auri; Yanco, un cubano biólogo e investigador y Casil, una fotógrafa y licenciada en Bellas Artes.

Mode «combo autodestructivo» on…

2.4. Personajillos y estructura

La estructura de la historia se divide en un prólogo, veintitrés capítulos divididos en dos partes y un epílogo identificados, al principio de cada uno, con una fecha y un suceso concreto en el viaje de Auri con lo que no resulta nada confuso para la persona que lea aunque empieza in media res ya que el desarrollo de la historia es lineal.

«Una persona sola contra el sistema no puede luchar pero si conseguimos crear una comunidad alrededor de un símbolo que las representara a todas ellas, la cosa sería distinta» Cap XV

Puede parecer al principio que no es una novela coral, que hay un personaje principal y entorno a ella giran todos los demás que eclipsa al resto como suele suceder en este tipo de relatos en los que los personajes secundarios se limitan a un nombre y a intervenir en momentos puntuales para hacer avanzar la trama. En becaria en llamas, y aquí está uno de sus méritos, la propia historia te demuestra que pese a estar centrada en un personaje podríamos decir que es una novela coral y llegas a empatizar con todos los personajes aunque aparezcan y desaparezcan vayan o vengan en sus interacciones con la protagonista porque parecen personas reales y seguramente lo sean.

Auri, que no puedo sacar las llaves del llavero…

Proyectar, en cierta forma, lo que identifica profesionalmente a cada uno de los personajes con sus «objetos de investigación» para que estos no sólo intervengan en la narración sino también en la trama hace que el planteamiento sea muy original y esto es una caracterísctica inherente del gótico-millennial que, sin duda, me acabo de inventar pero que suple de alguna manera la proyección del estado de ánimo de los personajes en el paisaje o ciertos elementos sobrenaturales de la novela gótica.

Meus, recordar que si coméis con fiambrera sois de la clase obrera…

El resto de personajes: Tiroloko (coche de Auri), Manu (Ex de Auri), Marta y Erin (compañeras becarias de Auri), Jesús Vega, el «Joputa» director de tesis de Auri y fulano al que quieres dar de hostias cada vez que interviene en la historia. David y Hector (amores platónicos de Auri), la profesora Llanos, gran apoyo de Auri, etc… Aunque sean personajes más bien puntuales también resulta muy fácil recordarlos porque no son sólo nombres, parecen personas reales y tienen su importancia en la trama.

2.5. Ritmo y Referencias:

Si estuviera escribiendo esto como le gusta a A.R diría que «a pesar de la indigencia filosófica de mi discurso tomando bajo la égida de las influencias zoroástricas y nietzshecianas referentes al tránsito del camello/león /niño para acceder al concepto de Übermenschen y así poder derrotar al sistema…» pero como está viendo Sálvame muy entretenido os diré que a mí me recordó bastante a El club de la lucha, a Criadas y señoras y también a V de Vendetta. De forma explícita hay muchas otras otras a Star Wars, Batman, El equipo A, Airbag, Love Actually, etc. pero, no sé, como soy un becario en llamas puede que me equivoque. Sacad vuestras propias conclusiones.

El ritmo es fluido y la lectura es muy rápida y amena pero en algunos momentos, sobre todo al final de la historia, puede hacerse algo pesado. Me explico, el ritmo de la novela es perfecto en su planteamiento pero en esas partes determinadas (una o dos veces en toda la novela) en las que la que la trama pasa a un contexto radiofónico (para no revelar nada) da la impresión que la autora aprovecha esa tesitura para incluir una gran cantidad de datos que no puede añadir de otra forma y que siendo importantes para la historia, pueden resultar algo cargantes, en plan de poner el salvapantallas cosa que a mí sólo me pasó en un capítulo.

«Necesito muchas cerillas primero para iluminar nuestra realidad y que todo el mundo pueda ver lo que se esconde detrás de la excelencia universitaria y, ya después si eso prenderle fuego» Cap XVI

3. Metodología práctica:

3.1. Becaria en llamas para dummies como A.R:

En las catedrales medievales solían poner vidrieras con escenas bíblicas para que la peña, que era analfabeta, se enterase de la tocata al verlas como si se tratase de un comic. Voy a cambiar las vidrieras por los Gif…

Me cago en mi vida…
Me siento como Frodo en Torech Ungol…
So Burned
Resurrection
Becaria en llamas mode on meus
Si estáis escuchando esto… Sois becarias en llamas…
Acho pijo!, aqui tenemos que hacer algo…
El símbolo
Se va a cagar la perra…
Shock to the system
Praktikant alle Welt vereinigt euch…

4. Conclusion discutible

Un teórico político, filósofo, sociólogo y revolucionario anarquista ruso llamado Mijaíl dijo: «Quien no se atreve con lo imposible nunca conseguirá lo posible».

Algunas novelas las leemos y olvidamos tras leerlas casi sin darnos cuenta, esto suele suceder con la literatura fantástica-romántica-juvenil, pero hay otras que no olvidamos porque tienen algo que las diferencia y con las que hemos disfrutado cada página.

Dicen, tal vez la peña que escribe fantasía juvenil o romántica juvenil, que el miedo genera esperanza pero que la chispa de ésta se desvanece como una llama que se apaga. Becaria en llamas es esa chispa que no se desvanece, una historia con alma y eso le otorga tanta fuerza para hacernos llegar su mensaje, esa realidad social que es arrojada a la cara del lector haciéndole sentir toda esa angustia, todo ese humor y todo ese fuego que nos deja huella hasta hacernos soñar que soñamos con ella, como decía el señor Robe Iniesta, aunque nos espere en el infierno querremos fundirnos en su fuego como si fuésemos de cera.

Dicen que todos los becarios tienen una ventana en el departamento por la que se asoman al mundo pero sólo algunos poseen un espejo en cuyo reflejo arde un fuego que lo consume todo. Antes de empezar aquella tarde de septiembre, tal vez Auri pensó en qué tendría ella; pensó en todo ese fuego y lo supo. Como dijo un filósofo francés que no se llamaba Jean sino Blaise: «Corazón, instinto, principios»

En un giro dramático y altamente Daltontrumbonesco en plan:« Me vais a comer los huevos Comité de actividades antiamericanas», voy a permitirme acabar la reseñita guapa con la secuencia de una pinícula que refleja a la perfección la esencia de la historia…

«Yo soy una becaria en llamas, yo soy una becaria en llamas»

Una historia que me hizo disfrutar, sufrir, reír además de aprender y que recomiendo mucho. La autora ya se había ganado mi respeto, ahora se ha ganado mi admiración de becario en llamas (aunque sea un poco cabrona 😂 por lo que hace en el epílogo pero eso tendrán ustedes que descubrirlo por sí mismos y me darán la razón 😉 que esto no es literatura fantástica-juvenil o romántica-juvenil, es antropología literaria).

Mila Esker Auri!

Fall. Opinión subjetiva y poco seria


Un guión insultántemente absurdo y similar al de A 47 metros pero cambiando profundidades por alturas y tiburones por buitres con una estructura radiotelegrafiada desde el minuto uno en la que nos encontramos a una protagonista desconsolada por pérdida de su pareja (en otra temeraria y absurda aventurilla trepando un muro vertical con la infausta intervención de unos pajaricos) que es convencida por su muy mejor amiga yiutuiber Titsforclics/influencer (ya le gustaría ser como Victoria Fedeguica) para, más de un año después del trágico suceso acudir prestas a escalar una ruinosa antena de televisión, próxima a ser demolida, de nada más y nada menos que de seiscientos metracos de altura para recuperar la confianza perdida y esparcir las cenizas del difunto y, aprovechando la coyuntura, grabarlo todo en vídeo y subirlo a su canal para obtener más visitas, más me gusta y más viruta.

El guión nos ofrece un juego de equilibrios en la cuerda floja saltándose todas las medidas de seguridad que el sentido común nos haría tomar enfrentados a tamaña empresa junto con escenas del mundo onírico para llenar huecos que luego se harán necesarios en el devenir de la trama así como una sucesión de miguitas de pan en forma de «trucos» para obtener cargas de batería gratis o camiones que pasan raudos sin respetar la integridad física de personas u objetos que luego serán astutamente utilizadas por las protagonistas así como el papel de las aves en el film que resulta ser algo similar al del fantasma en la literatura gótica o las naranjas en las pinículas del señor Coppola.

No estoy diciendo con esto que los guionistas no hayan hecho bien su trabajo o que éste no esté a la altura de otros géneros cuestionados como los retellings sáficos o la literatura fantástica o de ciencia ficción juvenil (tachada de simplona y estereotipada) de la que la magna y laureada Rebelión Roja es ejemplo a citar, tan sólo pretendo hacer notar mi malestar ante el devenir de la historia, su estructura copiada de otra producción, puntos de giro absurdos, motivación de los personajes algo forzada, conflictos inherentes y final telegrafiado.

La única novedad con respecto a la pinícula de los tiburones es la inclusión de ese sórdido y perturbador multiverso de los yiutibers, que sin querer limitarse a sus canales sobre cómo elaborar magdalenas caseras o arreglar zapatos se lanzan ávidos a realizar arriesgadas actividades para conseguir fama y fortuna. Hecho que aporta cierto sentido al sinsentido general que supone el argumento.

No me gustaría dar a entender con esta suerte de filípica que tengo prejuicios contra el colectivo de yiutiubers/influencers (véase Victoria Fedeguica) de la Generación Z, tema que podría alimentar algún que otro estudio antropológico poco serio, ya que son grandes creadores de contenidos y contribuyen a enriquecer la cultura como es el caso de Carlitos del bailador de México o el gran Uncle Sink pero es que en el guión de esta pinícula parecen estar histrionizados de forma que dan la impresión de mostrar, capciosamente en mi opinión, que todos los jiutiubers/influencers (véase Victoria Fedeguica) son gilipollas profundos algo más que idiotas volubles y cándidos productos de un mercado exigente.

Recomendable si lo que buscas son emociones fuertes (cumple con creces). Pegarás más de un salto en el asiento.

Ay que te pillo


Querida Mina:
Ya me olía yo la tostada de que ser escritor fantasma en Transilvania no iba a ser mejor que serlo en el sótano de Stifen kin junto a otros doce simios autistas con sobrepeso. Al llegar a la parada del bus me recogió un taxista que estaba escuchando a Fedeguico Joméniz los Góllums y que levaba un cartel en la guantera que rezaba: «prohibido comer y peinarse» pero cuando me di cuenta ya era demasiado tarde, me pasé el viaje discutiendo con él sobre si Ortega Cano era o no nihilista hegeliano y al llegar al castillo del conde, que era sorprendentemente parecido al taxista, me recibió con una cena vegana del Mercadona para a continuación explicarme sus intenciones de autopublicar en Amazon una neo novela experimental no lineal en lenguaje inclusivo o tal vez austrohúngaro sobre unos vampiros que padecían bruxismo nocturno, así como insistir en su idea de que, efectivamente, Ortega Cano ERA nihilista hegeliano.


Mina, mi existencia desde que llegué al castillo es un infierno. No hay internet y el wifi funciona a veces. El conde me obliga a escribir sin permitirme escuchar mi canción favorita: «Madre, soy cristiano homosexual» (sabes que eso es lo que me ayuda a inspirarme) y también me tortura obligándome a sentarme con él para ver la serie de los anillos de poder y la casa del dragón. Después debo comentar cada episodio en un Film de cinema si no intenta convencerme para jugar conmigo al «Ay que te pillo» con erótico resultado.

Ayer el conde me recomendó encarecidamente que no saliera de mis aposentos entre la puesta y la salida del sol puesto que no tenía tarifa plana de luz y podría hostiarme con algún mueble por estar todo a oscuras y tras desobederlo lo sorprendí abusando a la luz de la luna de unos niños cíngaros en unos arbustos que hay bajo mi ventana aunque luego él me explicó turbado que no eran niños, si no enanos mayores de edad y que sólo estaban jugando al «Ay que te pillo» con erótico resultado.

El impostor me ataca y como escritor fantasma entiendo que llamar a las puertas del recuerdo se ha convertido para mí en algo doloroso. Hecho de menos el sótano de Stifen King.

Te quiere, tu Jonathan.

Post Scriptum: Acabo de orinarme en los pantalones y nadie puede ya evitarlo.

Opel Astra. Opinión subjetiva


Opel Astra y sí, le cambio el título porque aquí tenemos esa costumbre, aunque realmente se titule Ad Astra, que proviene de la locución latina «Per Aspera Ad Astra»( por el camino áspero a las estrellas), es una película que podría entrar perfectamente en la categoría de pajas mentales del cine, o para l@s más sensibles, interludios bucólico privados del cine, entendiendo por eso: “aquella serie de pensamientos que no lleva a ninguna conclusión y que no es productiva, es decir, imaginarse algo que nada tiene que ver con la realidad y jugar con ello».
Realmente, Opel Astra sí que llega a una conclusión, encuadrada en el nihilismo postmoderno, tras dos horas de auténtico sopor, una magnífica fotografía y unas cuantas frases lapidarias tras un segundo visionado y además de alguna que otra cabezada conseguí entender que el mensaje que intenta transmitirnos es que aunque quieras viajar ansiando conocimientos y experiencias no vale la pena abandonar los diez kilómetros cuadrados que rodean tu casa para ser feliz con tus seres queridos porque el hombre es un lobo para el hombre, el caso es que se trata de una de esas películas tan de autor, tan especialitas que o la amas o la odias sin término medio.

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«Veamos cuanta gente se fue de la sala ya»


El argumento consiste en que en un futuro no muy lejano, a cien años vista tal vez, una serie de pulsos electromagnéticos están fastidiando la tecnología de telecomunicaciones de la humanidad poniendola en peligro, total que los cerebritos de turno descubren que todo es obra de una antigua mision de exploración y búsqueda de vida extraterrestre enviada a Neptuno treinta años atrás y que se creía perdida. Aquí es donde entra el personaje de Brad, que lleva el peso de la película con solvencia y talento, Roy McBride, al que llaman para que vaya, primero a la Luna, luego a Marte y una vez allí envíe un mensaje a la misión perdida, que estaba comandad por su padre para que lo convenza y deje de tocar los cojones molestar de forma tan irritante con las tormentas electromagnéticas aderezado con, como ya dije una suerte de frases lapidarias al más puro estilo Rambo, que pretenden hacer reflexionar al espectador y conducirlo a una conclusión que puede ser inteligible o no, depende del grado de somnolencia, concentración y cociente intelectual del mismo.

A mi entender, el gran error de la película consiste en que se centra demasiado en las vicisitudes del personaje principal, sus traumas y luchas internas desplazando al resto del elenco que prácticamente queda eliminado, Donald Sutherland aparece testimonialmente pero no con el peso de Michael Caine en Interstellar por ejemplo y Tommy Lee Jones , su personaje, se supone que es malo de la película no tiene el carisma ni el peso de Kurtz por ejemplo.

La mejor parte es el principio, un homenaje a Baumgartner que resulta de lo más espectacular y el paso de los protagonistas por la Luna.

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«Hago muchos Test Voigt-Kampf pero no soy un replicante»


Mi conclusión es que no espereis un Gravity o un Interstellar, Opel Astra es una mezcla entre Apocallypse Now, con el rollito del viaje, la voz en of del protagonista explicando sus inquietudes y experiencias el personaje escéptico al que mandan a acabar con el monstruo, el conflicto al descubrir la realidad etc.. y 2001 de Kubrick por lo desconcertante y difícil de su planteamiento.
No apta para los no amantes de la ciencia ficción pura y dura directamente a vena. Requiere un segundo visionado y una exhaustiva investigación previa para llegar siquiera a entender lo que plantea.
Recomendable hasta cierto punto.

La fleur


Mala tradución:

Traducción correcta:

Me florecen abismos de heridas profundas y los recuerdos se marchitan en ellas como en los fugaces sueños que los poetas sueñan estando despiertos. Una flor que nace y se marchita, irónica, sincera descarnada y lírica como un largo y flatulento estremecimiento, la vida es arte, ínfima, sublime y pese al dolor y el vacío, me dejo caer.